RETO ESTRATÉGICO

Spotify ya domina la comunicación emocional. Pero con la llegada de Spotify AI, la oportunidad era diferente: no reposicionar, sino evolucionar. Pasar del "entiendo tus gustos" al "entiendo tu emoción en este preciso momento". La propuesta era profundizar la promesa existente de Spotify: no simplemente ofrecerle música que le gustaba, sino música que lo entienda mejor que él mismo en cada estado emocional.

ESTRATEGIA CREATIVA

El insight fue decisivo: la inteligencia artificial no deshumaniza la experiencia musical; la profundiza. Desarrollé el copy que sintetizó la filosofía de la campaña: "La inteligencia te guía, tu emoción te impulsa". Esa frase sintetiza la filosofía completa: la IA no reemplaza la emoción, la amplifica. Spotify AI no es un algoritmo frío, es complicidad. Es una fuerza que entiende, sincroniza e impulsa. Visualizamos la IA no como código exterior, sino como energía que emana del interior del usuario. Cada imagen captura un momento cotidiano donde la tecnología desaparece detrás de la emoción:

  • El usuario en movimiento: La inteligencia acelera su ritmo, su emoción lo impulsa más allá.

  • El usuario concentrado: La inteligencia respeta su silencio, su emoción define su foco.

  • El usuario descansando: La inteligencia reconoce su respiración, su emoción encuentra la calma.

El enfoque fue profundamente humano + innovador: mostrar que pese a usar IA, la experiencia seguía siendo emocional. Spotify AI no reemplaza al usuario; lo entiende mejor en cada momento, según su estado emocional, y juntos (máquina + emoción) sacan lo mejor de él.

EJECUCIÓN Y PROCESO

Dirigí la campaña end-to-end: concepto estratégico, narrativa, dirección artística, generación de imágenes y video. El proceso fue riguroso. Probé múltiples herramientas de IA para entender cómo "piensan" diferente cada una y cómo podía extraer el máximo potencial creativo. Generé centenares de variantes visuales, refinando prompts para controlar aura, luz, movimientos y expresiones con precisión. Invertí 3 meses perfeccionando el lenguaje visual de la campaña.

El desafío real no era técnico, era direccional: ¿Cómo hacer que una máquina genere imágenes que sientan auténticamente emocionales, no frías o artificiales? Documenté cada iteración, aprendiendo a "hablar" con IA de formas cada vez más precisas.

Paleta visual: Oscuro profundo + cian/azul eléctrico + calidez dorada. El logo de Spotify integrado sutilmente, nunca impuesto. Las interfaces holográficas rodean el cuerpo sin ser invasivas: la IA acompaña, no reemplaza.

RESULTADO

La campaña estaba diseñada para ejecutarse en la app de Spotify y en campañas de publicidad pagada. El verdadero resultado fue el aprendizaje: dominé el uso estratégico de IA como herramienta creativa. Ahora lo aplico a todos mis proyectos: hacer más con menos presupuesto, con calidad profesional, manteniendo visión estratégica clara.

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